jueves, 1 de septiembre de 2011

Historia 2 (Sofía)

Había quedado con Sofía a las 22:30 y llegaba tarde. Me tiré la tarde entera pensado si debía ir o no. Ella me gustaba o, por lo menos, me atraía en algún sentido que no podía comprender.
Me sentía culpable mientras avanzaba la calle pensando si era correcto teniendo novio. Pero rápidamente todas mis dudas se disiparon al verla.

Como habíamos acordado, nos fuimos de cervezas. Ya no estaba seria, todo lo contrario, reía compulsivamente y me daba más conversación que yo a ella. Al final de la noche acabamos bebiendo en un mirador de Granada.
Yo no podía dejar de mirarla y pensé varias veces en besarla y hecharle la culpa al alcohol, pero era incapaz.
Fue entonces cuando su sonrrisa volvió a la seriedad con la que la conocí, y apartandome la mirada me dijo en voz baja:
-Sabes? Con muy pocas personas he conectado como contigo en un par de horas.
-Bueno, tu novio seguro que te entiende mejor que nadie no? -dije entre risas para aliviar tensiones.
-Eh, si... el caso es que no estamos bien, llevamos ya mucho tiempo y... ya sabes, la rutina...

Mi cara cambió cuando rompió a llorar. Una hora más tarde supe que el motivo por el cual estaba triste en mi cumpleaños era porque su novio la maltrataba. No físicamente, pero sí psicologicamente. Me contó cosas terribles y yo le animé a que lo dejara. Sin pensármelo dos veces la abrazé muy fuerte, le bese la frente y le miré a los ojos.

Fue ella quien me besó. Solo una vez, y dandome las gracias por haberle escuchado cojimos nuestras cosas y nos marchamos. Los días siguientes de vermos actuamos como si no hubiese pasado nada.
Pero algo en mí cambió definitivamente esa noche: supe que tenía que dejar a Felipe. No por ser lesbiana, sino por el simple hecho de verlo como a un amigo y nada más.




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